Maestras escritoras, escribir como maestras.
REESCRIBIENDO EL CURSO 2020-2021
Ante la adversidad, creatividad
No somos muy originales diciendo que ni en nuestra imaginación más fantasiosa hubiésemos anticipado los cambios tan rotundos que nos exigió (y que, de alguna manera, nos sigue exigiendo) el entorno COVID. En este contexto, todos vivenciamos, de una u otra manera, la amplitud del concepto “creatividad” pues, más allá del ámbito artístico, nos reconocimos creativos cuando dimos pasos de gigantes para generar soluciones ciertamente insólitas que amalgamaban nuestro “día a día” con las exigencias de una pandemia. Y, en ese interjuego surgieron nuevos y variados aprendizajes. Justamente, a este aspecto se refieren las experiencias de aula que nos comparten dos compañeras de AELE, Verónica Martín e Inma González.Este curso, los maestros y las maestras nos hemos convertido en escritores pues la situación vivida requería pararse, pensar y reflexionar para dar forma a algo nuevo condicionado por un guion al que nunca antes nos habíamos enfrentado: una pandemia mundial. En este texto queremos compartir con vosotros, a modo de símil o metáfora, el proceso creativo que se encuentra detrás de la escritura de nuestro particular “libro”. Cómo fuimos reescribiendo nuestra manera de estar en el aula y lo que ha supuesto para nosotras el curso 2020-2021. Un escrito a modo de reflexión que esperamos sirva para animar a ponerse en acción y crear ante la adversidad.En esta ocasión, las AUTORAS somos Inma y Vero, dos maestras de Infantil del colegio El Peralejo, un cole situado en un pueblo de la sierra de Madrid. Dos amigas y compañeras que, tras 17 años trabajando como pareja pedagógica, viven su primera “pandemia pedagógica” (y esperamos que sea la última).Este “libro” nuestro tenía dos elementos ya preestablecidos que lo condicionaban: la temática y el contexto. Tenía que tratar sobre la vuelta al cole y la historia debía transcurrir en las clases de 4 años durante el curso escolar 2020-2021, un curso que se iba a desarrollar tras unos meses de confinamiento y en plena segunda ola de pandemia con nuevas normas procedentes de un plan de contingencia para intentar evitar los contagios en el centro. Y con este previo, nos quedaba lo más difícil y bonito a la vez: DAR VIDA AL “LIBRO”. A continuación, os detallamos todos los pasos de ese proceso creativo:Primero, ELEGIR EL GÉNERO. Como todos sabemos, existen todo tipo de novelas, especialmente cuando hablamos de sus géneros literarios. Las hay de amor, detectivescas, de ciencia- ficción… Y, aunque el punto de partida pudiera parecer que nos condicionaba a una de terror, nosotras elegimos que fuera de aventuras ya que vivir un momento histórico como el actual es, en sí, una gran aventura.PROTAGONISTAS. Al tratarse de un libro de aventuras, debía estar protagonizado por grandes aventureros teniendo en cuenta que estos son valientes, positivos, se crecen ante la adversidad, utilizan lo que tienen al lado y sus propios recursos para salir adelante, tienen curiosidad, se interesan por descubrir y conocer cosas nuevas… y viven cada aventura con emoción. Nuestros aventureros son las familias, los niños y nosotras mismas.- FAMILIAS: venían con mucho miedo, incertidumbre, necesidades y muy implicadas en seguir las nuevas normas.
- NIÑOS y NIÑAS: concienciados de lo que estaba sucediendo aunque algo inseguros y, a la vez, con ganas de encontrarse y de juntos empezar una aventura.
- LAS MAESTRAS y autoras del libro (nosotras mismas): con miedos, inseguridades, incertidumbre de cara al futuro… pero con ilusión, valentía, ganas y muchos “ases en la manga” para que todo saliera bien.
- “Ola” ESPACIOS: ante unos espacios acotados y sitios fijos en los que había que minimizar los desplazamientos, buscamos nuevos lugares de encuentro, aprendizaje y movilidad. Encontramos en el entorno exterior cercano al cole un espacio de aprendizaje y de sentido de comunidad con muchísimo potencial.
- “Ola” TIEMPOS: ante las entradas de los niños y las niñas de forma escalonada. dimos un tiempo de juego para poder realizar las rutinas con calma (toma de temperatura, desinfección de manos, organización de sus cosas…) y poder dar la bienvenida a todos y sacar partido a lo que pudieran parecer tiempos de espera. También adaptamos las rutinas a los nuevos horarios derivados, a su vez, de otros cambios, como son los dos turnos de patio.
- “Ola” MATERIALES: ante la necesidad de minimizar materiales, aprovechamos para hacer algo que teníamos pendiente pero no terminábamos de llevar a cabo: repensar, organizar y rotar los materiales. Todo esto nos ha dado la oportunidad de descubrir la importancia que tienen la selección y la organización de los materiales en el desarrollo de la autonomía, el orden, la destreza y la creatividad en los niños y las niñas.
- “Ola” METODOLOGÍA:
- Ante la incertidumbre de un futuro confinamiento, decidimos seguir en la misma línea que en la educación a distancia, donde tuvimos que aprender de aquello que nos rodeaba pues vimos el potencial que la misma tenía. Así es, como nos adentramos en la “pedagogía de lo cotidiano”. Aprender a partir de nuestra realidad, de cosas cercanas, de cosas que usamos: pararnos realmente a mirar y reflexionar sobre las cosas que nos rodean y no pasar de largo delante de ellas. Una línea metodológica que podía seguirse fácilmente desde las casas si en un futuro nos confinaban.
- Para compensar las carencias del confinamiento anterior (falta de socialización, mucho tiempo en casa, distintas maneras de aprender, escasa actividad…), planteamos la propuesta de “los descubridores” con la idea de que ellos y ellas pudieran redescubrir y conquistar el espacio, confiar en sus posibilidades, potenciar su autonomía, desarrollar su actividad física y mental, su observación… y volver a sentirse parte de la sociedad.
- En relación a la prohibición de traer cualquier tipo de recurso físico de casa, nos servimos de la tecnología online para compartir situaciones y materiales a través de videos y fotografías al tiempo que aprovechamos materiales imprescindibles propios de uso diario, como su ropa o su almuerzo y todo ello que sirviera para realizar actividades dentro de nuestras propuestas que, de otra manera, no hubiéramos podido hacer.
- A falta de contacto físico debido a la necesidad de mantener la distancia de seguridad, sustituimos los abrazos por el poder de la palabra y de las miradas, aprendiendo a poner palabras a lo que sentimos y a leer en los ojos el abecedario emocional de los que nos rodean.
- Ante la imposibilidad de que las familias vinieran a la clase, en las propuestas contábamos con su colaboración y les hacíamos partícipes de diferentes formas en horario no escolar para que siguieran implicados en la educación de sus hijos e hijas y pudieran ser testigos de todos sus descubrimientos y conquistas.
PALABRAS CLAVE
Pandemia, Confinamiento, Educación a distancia, Verano,
Plan de contingencia, Reencuentro, Prudencia, Respeto,
Redescubrir, Confiar, Descubrir, Disfrutar, Sonreír, Compartir,
¡¡¡¡Un aprendizaje por y para la vida!!!!


